Y si me lanzara al vacío,
si me vendiera al hilo que tira de mi estómago,
si quisiera bañarme en tus ojos,
si llamara a la puerta de la casualidad,
si cayera en el océano de lo improbable por tal de no ahogarme en el vaso de lo certero,
si encendiera mi última bengala,
si lo que está mal estuviera bien,
¿me querrías mirar?
https://www.youtube.com/watch?v=f6jA-l0Vj8A
martes, 9 de febrero de 2016
jueves, 28 de enero de 2016
Ojos dichosos desde el espejo de polvo
He vuelto para sacarme del pecho lo que mi boca no sabe dejar ir,
he vuelto a ahogarme en la dualidad de los momentos que reviven, como una flor, de los restos de la muerta antes.
He venido a soltarme el pelo, a llorar de impotencia y enmarcar mis fracasos, reciclar mis éxitos, resaltar los hallazgos.
He vuelto para sobrevolar el tiempo que tanto,
tanto,
me cuesta admirar.
He vuelto para sangrar, para que mis voces de otros días, de otros años, me repitan al oído mis grandes tormentos.
He vuelto para hacerme fuerte, para dejarme caer en el sentimiento más intenso que sea capaz de destilar porque sobre todo he vuelto
porque ya no me queda
miedo.
he vuelto a ahogarme en la dualidad de los momentos que reviven, como una flor, de los restos de la muerta antes.
He venido a soltarme el pelo, a llorar de impotencia y enmarcar mis fracasos, reciclar mis éxitos, resaltar los hallazgos.
He vuelto para sobrevolar el tiempo que tanto,
tanto,
me cuesta admirar.
He vuelto para sangrar, para que mis voces de otros días, de otros años, me repitan al oído mis grandes tormentos.
He vuelto para hacerme fuerte, para dejarme caer en el sentimiento más intenso que sea capaz de destilar porque sobre todo he vuelto
porque ya no me queda
miedo.
jueves, 15 de enero de 2015
Otra inútil nota de despedida
No es sorpresa este cuento,
cuando susurran de gusanos y velos,
de flores y llamas,
de tierra y cielos.
No es mentira,
aunque pueda parecer desde la modesta tranquilidad del corazón que siempre late,
y no es mentira que cesa el tiempo, se enredan los minutos y, aunque sonríen las fotos, se resquebraja la rutina de comedor al ritmo de los pies que van invadiendo la casa.
Escuchamos el eco de las esquinas y las mismas palabras que se disfrazan, se desordenan, correteando por los oídos como hormigas asustadas, mientras te veo caer en el pantano del pretérito pero,
te veo tan,
luminosa, tan,
certera y calmada, tan,
en paz, como si no escuchases a toda esa estúpida gente revoloteando con sus falsas disculpas,
ahí sigues, preciosa, deshaciendo tus arrugas y,
casi me parece verte caminar y reír, y oh, qué bella eres,
tan libre, tan,
viva.
Cambiando tu calor por descanso,
fundiendo tu mirada con el aire de la habitación y, ¡Quién sabe qué parajes sobrevuelas!, ¡Y en qué línea de qué párrafo habrás decidido zambullirte!, tal vez navegas sobre las nubes, tal vez escarbas con tus uñas la tierra roja del desierto, ¡Tan libre, tan bella, tan viva!
Vuela, tranquila, vuela,
que hasta mi muerte yo guardaré,
tu luz, tu sombra, tu memoria.
Descansa en paz, abuela. 14 de Enero de 2015.
cuando susurran de gusanos y velos,
de flores y llamas,
de tierra y cielos.
No es mentira,
aunque pueda parecer desde la modesta tranquilidad del corazón que siempre late,
y no es mentira que cesa el tiempo, se enredan los minutos y, aunque sonríen las fotos, se resquebraja la rutina de comedor al ritmo de los pies que van invadiendo la casa.
Escuchamos el eco de las esquinas y las mismas palabras que se disfrazan, se desordenan, correteando por los oídos como hormigas asustadas, mientras te veo caer en el pantano del pretérito pero,
te veo tan,
luminosa, tan,
certera y calmada, tan,
en paz, como si no escuchases a toda esa estúpida gente revoloteando con sus falsas disculpas,
ahí sigues, preciosa, deshaciendo tus arrugas y,
casi me parece verte caminar y reír, y oh, qué bella eres,
tan libre, tan,
viva.
Cambiando tu calor por descanso,
fundiendo tu mirada con el aire de la habitación y, ¡Quién sabe qué parajes sobrevuelas!, ¡Y en qué línea de qué párrafo habrás decidido zambullirte!, tal vez navegas sobre las nubes, tal vez escarbas con tus uñas la tierra roja del desierto, ¡Tan libre, tan bella, tan viva!
Vuela, tranquila, vuela,
que hasta mi muerte yo guardaré,
tu luz, tu sombra, tu memoria.
Descansa en paz, abuela. 14 de Enero de 2015.
domingo, 16 de noviembre de 2014
Lo que susurran las pelusas
Esta noche,
el cuarto creciente más oscuro en mucho tiempo, no sopla el viento, no huele a ninguna estación en concreto, es más como una noche triste, atemporal, pesada, larga y por lo usual no muy productiva, pero si algo me gusta de las noches oscuras es el placentero martirio que me supone la contemplación de la inmensidad, con su correspondiente sensación de vértigo e incertidumbre pasiva.
Entre las esferas se difumina la luz, que a sí mismo parece que es lo que únicamente las forma, como si la lejanía sólo nos permitiese suponer, divagar e imaginar las cosas, como si esa fuese la cadena de plomo del hombre; la lejanía, las teorías y una verdad tan frágil como una cúpula de gas que nunca deja de alejarse.
Esta noche oscura no me torturan los astros, ni la bella cárcel del hombre, no me tortura la incertidumbre, porque sé que esta noche será la mejor noche, la noche esperada, la decepcionante, la más inspiradora, la más larga, la más corta, la más placentera, la más dolorosa, la más absurda, la más fría, la más solitaria, la noche en mejor compañía, la primera, la última,
porque aunque para mi esta noche es oscura,
sé que en alguna parte, en algún lugar está siendo una noche de delicioso azar, de luminoso cambio, de sazonada esperanza,
y que tal vez aflore, mañana, o en alguno, quizás,
mi noche,
mi hora,
mi punto de llegada.
el cuarto creciente más oscuro en mucho tiempo, no sopla el viento, no huele a ninguna estación en concreto, es más como una noche triste, atemporal, pesada, larga y por lo usual no muy productiva, pero si algo me gusta de las noches oscuras es el placentero martirio que me supone la contemplación de la inmensidad, con su correspondiente sensación de vértigo e incertidumbre pasiva.
Entre las esferas se difumina la luz, que a sí mismo parece que es lo que únicamente las forma, como si la lejanía sólo nos permitiese suponer, divagar e imaginar las cosas, como si esa fuese la cadena de plomo del hombre; la lejanía, las teorías y una verdad tan frágil como una cúpula de gas que nunca deja de alejarse.
Esta noche oscura no me torturan los astros, ni la bella cárcel del hombre, no me tortura la incertidumbre, porque sé que esta noche será la mejor noche, la noche esperada, la decepcionante, la más inspiradora, la más larga, la más corta, la más placentera, la más dolorosa, la más absurda, la más fría, la más solitaria, la noche en mejor compañía, la primera, la última,
porque aunque para mi esta noche es oscura,
sé que en alguna parte, en algún lugar está siendo una noche de delicioso azar, de luminoso cambio, de sazonada esperanza,
y que tal vez aflore, mañana, o en alguno, quizás,
mi noche,
mi hora,
mi punto de llegada.
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