jueves, 7 de marzo de 2013

Deseo de cumpleaños.

Cuando cumplí los 7 años comenzó lo que podría llamar "mi cruda realidad", ya sabes, esa etapa en la que nada te sale bien y te sientes como si fueses un fracasado, que te cuesta aceptar que estás creciendo y lo peor, que estás cambiando sin remedio.
Cuando cumplí los 7 años y soplé esas estúpidas 7 velas verdes pedí un deseo al que no le di la más mínima importancia, después de todo, sabía que no se iba a cumplir.
Fue al cumplir mis 70 años cuando recibí la señal de que al fin mi sueño se iba a cumplir, y lo descubrí gracias a la mejor vela de cumpleaños que podría haberme alumbrado aquel día.
Tras la explosión no pude oír mucho más, solo algún que otro crispar del fuego y algún que otro sollozo, pero tampoco me esforcé en hacerlo, estaba tranquilo. Al fin cesó ese horrible cuchicheo de fiestas, ese asqueroso ambiente de falsedad, esa peste a goma y a tarta al whiskey. Al fin cesó la fiesta y al fin, se cumplió el maldito deseo que llevaba pidiendo desde los 7 años.

No sabéis lo confortante que es escuchar el "Cumpleaños feliz" entrecortado por el eco de las bombas...

lunes, 21 de enero de 2013

Arte a parchetones.

Hay algunos días del año en los que te crees capaz de hacer lo imposible.
Tal vez uno de esos días es la cuna de mi error.


Volverán las oscuras golondrinas,
y podré escribir los versos más tristes esta noche,
como un desgarrador río de vidrio cae mordiendo,
mi dolor y mi consuelo que tu presencia llenaba.
La soledad, turbia compañera de paseos bajo el sol, como bien la precede en su nombre,
taña en su dañado rostro,
lámparas de cristal y espejos verdes.

Golpe a golpe, beso a beso,
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora nos despoja de un don inconcebible,
que es soñarte, vida mía,
y mis sollozos de fe,
polvo serán, más polvo enamorado.

¿Qué es poesía? poesía eres tú,
y me quedo solo y desamparado en esta isla donde ni siquiera llegan tus cartas,
en mi gélido camino sin tu voz,
pero caminante, no hay camino, se hace camino al andar,
y me iré, y se llenará de limoneros mi rincón,
latirá pasivo ante la espera el corazón,
y me iré,
y se quedarán los pájaros cantando.


Todo lo que sale de su boca es poesía,
gracias: Neruda, Borges, Lorca, Rubén Darío, Martí, Bécquer, Machado, Quevedo, J.R Jiménez...
y quien los lee.









viernes, 4 de enero de 2013

Neun.

Pase lo que pase, no pasará.
Cueste lo que cueste, no costará.
Duela lo que duela, no dolerá.
Aunque me quede sin nada, me quedaré.
Aunque no quiera, te querré.
Porque cuando todo esto haya acabado, mis fuerzas se acabarán.
Nada más que decir que te he querido toda mi vida,
y que he hecho todo lo posible para que tú me quisieses a mi.
Y que por mucho que esperé, el tiempo no se gastó.
Por mucho que anduve, no avancé hasta encontrarte.
Porque mi camino son las huellas de tus pies.

martes, 18 de diciembre de 2012

Cuaderno de caza del Doctor Langueagitée.

Cuaderno de caza, día 30 de octubre de 2009.
Hoy me levanté con ganas de explorar y de investigar lugares donde nunca había estado (porque hoy en día a eso se le puede llamar explorar, ¿no?) y he encontrado multitud de plantas a las cuales me era imposible siquiera sospechar un nombre, además de múltiples insectos, roedores y algún que otro reptil que reptaba asustadizo entre las ramas secas que creaban el manto otoñal de este precioso "nuevo" paraje.
Paré a almorzar en un pequeño claro, de luz cobriza y agradable. El viento apenas soplaba y encontré una piedra extrañamente confortable allí, aunque supongo que después de 5 o 6 horas caminando sin descanso cualquier cosa lo es.
La cosa es que yo estaba allí francamente a gusto, hasta que escuché un extraño crujir de ramas, algo descompasado, lo que me dio a entender que no solo eran simples pasos de un solo individuo, sino que eran más de dos piernas las que caminaban.
En ese momento no me asusté mucho, pues podía ser cualquier gato o, en el peor de los casos, alguna jineta desorientada o, incluso, atraída por el sugerente olor de mi comida (pollo con setas hecho por mi mujer, una auténtica delicia) 
Cuando realmente empecé a preocuparme fue cuando noté que al compás de los pasos iba un jadeo casi agónico: - Espero que no sean ellos- Pensé.
Y es que sí, la última vez que fui por aquella zona también me los encontré: Son unos bichejos horribles, no tengo ni idea de qué quieren de mi. Son unas criaturas realmente territoriales y, cuando te encuentran en lo que ellos consideraban su destino, son completamente impredecibles y es mejor salir huyendo (no sé lo que comen, pero algo me dice que pollo con setas no).
Decidí esconderme tras la corteza de corcho (alcornoque, 230cm) medio arrancada por la propia estación y, en lugar de aprovechar la tardanza de las criaturas, decidí esperar allí para poder almorzar en paz y, de camino, podría observarlos de cerca.
Me llevé allí alrededor de 3 o 4 horas, así que, como bien se podría suponer, terminé por almorzar sin moverme de mi escondite.
Aunque fueron intensas, en esas horas pude observarlos de cerca y apunté varias de sus características:
- 5 Individuos: 3 machos, 2 hembras.
- Comportamiento primitivo, escasa organización de convivencia, se entretienen, parecían hambrientos, pero ninguno consiguió comida. Cada cierto tiempo hay conflictos entre ellos.
Cada minuto que pasaba allí me asqueaba más. Eran completamente repulsivos, se peleaban entre ellos mismos continuamente, eran totalmente aculturales, nada pulcros ni organizados. Apestaban desde mi escondite, eran realmente desagradables.
Tras anotar un par de cosas y terminar mi pollo con setas, comencé a perder la paciencia y a encontrarme mal, pero no me arrepiento de haber comenzado este interesante estudio, además, tras colmar mi paciencia no tuve que esperar mucho más para poder irme, después de todo, solo les quedaba una botella de vodka y un par de porros.