Nunca serás suficientemente guapa, ni alta, ni delgada, ni abierta, ni discreta, ni educada, ni estudiosa, ni popular, ni razonable, ni comprensiva. Nunca serás lo suficientemente competente, ingenioso o despiadado. Nunca serás un ejemplo, ni un compañero, nunca serás nada que merezca la pena.
Ni especial, ni único, ni imprescindible.
No serás nadie si dejas de ser tú mismo,
pero tú mismo no eres
suficiente.
miércoles, 26 de marzo de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
Borrarme la señal de tus colmillos.
"¿Para qué creer? Ya todo vale"
Ya ves, los trastos de la mesa siguen desparramados, como los dejaste, como siempre dejas todo, desordenado y diferente, húmedo y cobrizo recuerdo que suena a olas y a vuelo, a sombra y a cieno, a tinta y vino, a papel y a la orilla de tu almohada.
Será que la Morla no podía aguantar más la soledad, como un pianista harto de notas o un borracho de resacas, se arrastra y tirita a tientas, como un barco perdido entre las nubes pensando que navega en su reflejo, en su cómodo y conocido mar de apariencias.
Y yo me encojo y me arrugo como un papel candente que se consume sin más. Me pierdo como el marinero entre las nubes, y tecleo con hastío las notas que estoy harta de repetir, y degusto mis resacas una a una, porque ya no tengo nada que perder.
Ni ganas, ni recuerdos, ni a ti, ni a la Morla, ni a mis malditas manías.
Has llegado y me has hundido y revivido, me has consumido y avivado, me has hecho rendirme en la más culminante victoria. ¡Llegaste y te fuiste!
Y qué desordenado y diferente lo has dejado todo.
Ya ves, los trastos de la mesa siguen desparramados, como los dejaste, como siempre dejas todo, desordenado y diferente, húmedo y cobrizo recuerdo que suena a olas y a vuelo, a sombra y a cieno, a tinta y vino, a papel y a la orilla de tu almohada.
Será que la Morla no podía aguantar más la soledad, como un pianista harto de notas o un borracho de resacas, se arrastra y tirita a tientas, como un barco perdido entre las nubes pensando que navega en su reflejo, en su cómodo y conocido mar de apariencias.
Y yo me encojo y me arrugo como un papel candente que se consume sin más. Me pierdo como el marinero entre las nubes, y tecleo con hastío las notas que estoy harta de repetir, y degusto mis resacas una a una, porque ya no tengo nada que perder.
Ni ganas, ni recuerdos, ni a ti, ni a la Morla, ni a mis malditas manías.
Has llegado y me has hundido y revivido, me has consumido y avivado, me has hecho rendirme en la más culminante victoria. ¡Llegaste y te fuiste!
Y qué desordenado y diferente lo has dejado todo.
domingo, 22 de diciembre de 2013
"פינגווין"
El miedo que mora en el vacío de lo inevitable, en un deshielo momentáneo, en una parada de autobús vacía, no sé, moraba donde quisiera, se esparcía por el camino doblando las esquinas, guiando a la incertidumbre a destinos inciertos y ridículos y aún me sorprende reconocerlo ahí, dormido en eso, como si nunca hubiese querido molestarme, como si verdaderamente nunca hubiese llegado a interponerse.
En cuanto a eso...
Es algo que cuestiona todo lo que en algún momento pudiese haber creído (o ¿querido?), algo que me respalda de manera inexplicable en todas las preguntas que llegué a creer retóricas, algo que me hace sentirme lo suficientemente fuerte.
No sé si mora en algún punto de mi habitación, o si está de camino en algún autobús, o si se encuentra encaramado a las costuras de un Totoro de crochet, o si asistió alguna de esas noches de estrellas de nailon o quién sabe si tal vez sigue curioseando entre tus sábanas.
Aun no sabiendo donde se encuentra, el miedo no se despierta porque yo sí sé dónde estoy.
A salvo.
פינגווין ♥
Porque eres el que eres.
martes, 5 de noviembre de 2013
Lumbre
Es algo nuevo, es como si de la nada todo cobrase sentido, como si todo hubiese perdido importancia, como si todo valiese la pena.
Como si hubiese estado gestando ha surgido de entre la tierra, en el momento justo que lo di por perdido, cuando ya no había nada, cuando ya no esperaba nada.
Es extraño, ¿sabes? es como si de alguna forma hubiesen vuelto las sensaciones, como si se hubiese ido el miedo, como si hubiese vuelto a casa.
La ruta a la realidad engulle las líneas de la carretera a demasiada velocidad como para dejar de pensar, aunque en realidad no le temo porque, no sé.
Supongo que hacía demasiado tiempo que no tenía miedo,
y bueno, almendras, polvo de talco, arena y eso que sólo tienes tú,
eso que no tiene nombre porque no lo necesita.
¿Por qué no?
Como si hubiese estado gestando ha surgido de entre la tierra, en el momento justo que lo di por perdido, cuando ya no había nada, cuando ya no esperaba nada.
Es extraño, ¿sabes? es como si de alguna forma hubiesen vuelto las sensaciones, como si se hubiese ido el miedo, como si hubiese vuelto a casa.
La ruta a la realidad engulle las líneas de la carretera a demasiada velocidad como para dejar de pensar, aunque en realidad no le temo porque, no sé.
Supongo que hacía demasiado tiempo que no tenía miedo,
y bueno, almendras, polvo de talco, arena y eso que sólo tienes tú,
eso que no tiene nombre porque no lo necesita.
¿Por qué no?
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