Curioso azar,
tan soluble y transparente como la sal invisible que flota en las olas.
Guía con desquicio al engañoso camino de la certeza que, aunque inocuo siempre es más largo de la cuenta, como lo son los almuerzos familiares o las conversaciones sobre política en los bares. Es una especie de conspiración a la lógica, un grotesco juego de péndulos que bailan al son de alguien que no existe, de un sádico Dios ciego y sordo que corta cabezas y traza las líneas de los mapas... Unos dados, una hora y un lugar, un café que tarda más de la cuenta, una carta que nunca llega a su destino y, bueno.
Si tal vez el ciego traza el azar,
yo pueda trazar los pasos que me lleven a la certeza y, bah,
tal vez sólo seamos tristes ciegos rondando por las líneas torcidas de los mapas,
tal vez sea la certeza la invisible,
pero quién sabe si a veces basta con sólo una corazonada si después de todo,
después del azar, el destino, la certeza y todos esos fantasmas,
sigue quedando,
tanto por ver.
martes, 26 de agosto de 2014
domingo, 13 de julio de 2014
Carta embotellada
Me gustas,
y me gusta cada parte oscura de tu pasado,
y tu olor, y tus lunares.
Me gustas porque piensas, porque dudas, porque no te atormentas,
me gustas porque callas, porque gritas, porque sabes escuchar.
Me gustas, me gustas mucho.
Me gustas cuando miras, cuando cierras los ojos para dormir, para besar,
me gustas cuando ríes, cuando te dejas ver llorar, me gustas porque no imitas a nadie,
porque sabes volar.
Me gustas porque no te escondes, porque no disimulas, me gusta cuando no te dejas coger, cuando intentas escapar, cuando quieres volver.
Me gustas cuando temes, cuando tiemblas, cuando te dejas llevar.
Me gustas desnudo, despeinado, trajeado o con disfraz,
me gustas porque me gusto cuando estás conmigo,
me gustas porque sé que no lo haces por gustar,
me gustas porque haces que me guste la sucia realidad.
Gracias.
y me gusta cada parte oscura de tu pasado,
y tu olor, y tus lunares.
Me gustas porque piensas, porque dudas, porque no te atormentas,
me gustas porque callas, porque gritas, porque sabes escuchar.
Me gustas, me gustas mucho.
Me gustas cuando miras, cuando cierras los ojos para dormir, para besar,
me gustas cuando ríes, cuando te dejas ver llorar, me gustas porque no imitas a nadie,
porque sabes volar.
Me gustas porque no te escondes, porque no disimulas, me gusta cuando no te dejas coger, cuando intentas escapar, cuando quieres volver.
Me gustas cuando temes, cuando tiemblas, cuando te dejas llevar.
Me gustas desnudo, despeinado, trajeado o con disfraz,
me gustas porque me gusto cuando estás conmigo,
me gustas porque sé que no lo haces por gustar,
me gustas porque haces que me guste la sucia realidad.
Gracias.
viernes, 27 de junio de 2014
Superviviente
Me voy a ahogar en cada pozo claro de cada gota de agua,
me voy a desdoblar como las olas, como el viento,
voy a arder como el desierto y como el odio,
voy a pintarme de todos los colores del mundo.
Voy a viajar en cada vuelo de cada ave,
voy a esconderme bajo cada roca de la montaña,
voy a sangrar como una herida,
voy a vencer a la propia muerte.
Voy a ser cada ser que es en sí mismo,
voy a sentir como los enamorados, como los destrozados, como los que sienten en silencio,
voy a entonar como las voces del eco que se pierde entre las nubes,
voy a dejarme llevar como una hoja por el río,
voy a luchar como una bestia,
voy a perder como se pierde el tiempo.
Voy a deshacer cada hilo de cada cuerda que ate,
voy a calibrar, a decidir, a realizar,
estoy viva, no hay duda,
y sólo me queda preguntarme,
si alguien más lo está.
me voy a desdoblar como las olas, como el viento,
voy a arder como el desierto y como el odio,
voy a pintarme de todos los colores del mundo.
Voy a viajar en cada vuelo de cada ave,
voy a esconderme bajo cada roca de la montaña,
voy a sangrar como una herida,
voy a vencer a la propia muerte.
Voy a ser cada ser que es en sí mismo,
voy a sentir como los enamorados, como los destrozados, como los que sienten en silencio,
voy a entonar como las voces del eco que se pierde entre las nubes,
voy a dejarme llevar como una hoja por el río,
voy a luchar como una bestia,
voy a perder como se pierde el tiempo.
Voy a deshacer cada hilo de cada cuerda que ate,
voy a calibrar, a decidir, a realizar,
estoy viva, no hay duda,
y sólo me queda preguntarme,
si alguien más lo está.
miércoles, 25 de junio de 2014
Atajo a lo convencional
Y te pienso de lejos, huyo de tus casualidades. Cada vez más me voy alejando de la suerte y voy trazando mis caminos que abandonan el lado izquierdo de tu almohada.
Buscar tu boca en otra boca, esquivar las tentativas y pasar por alto las oportunidades, remendar los intentos, disminuir la sal en las comidas.
Ya sólo leo las palabras en negrita, los titulares y las columnas deportivas, he abandonado la poesía para quedarme bailando entre palabras que no riman ni entonan, sino que narran y despedazan la memoria, como un aguijón, como una herida que se pudre, como los sueños en almohada ajena.
No paseo con la tranquilidad ni llevo prisa, controlo mis pulsaciones y mi respiración, mantengo mis modales y un conformismo irritante que huele a té con hierbabuena y a reloj de piel.
No cojo piedras ni esquivo las líneas de la calle, no miro a los pobres, no toco a los perros, sólo doy los buenos días a mis vecinos y nunca me quedo dormido, tengo un buen despertador.
Aspiro a un trabajo, a una casa, una familia y un perro grande y caro, invertir en bolsa quizás, escribir una novela, viajar al extranjero, comprar un coche más grande que el de tu jefe...
Y es que te pienso de lejos y así me alejo,
de lo que quiero,
de lo que tengo,
de lo que soy.
Buscar tu boca en otra boca, esquivar las tentativas y pasar por alto las oportunidades, remendar los intentos, disminuir la sal en las comidas.
Ya sólo leo las palabras en negrita, los titulares y las columnas deportivas, he abandonado la poesía para quedarme bailando entre palabras que no riman ni entonan, sino que narran y despedazan la memoria, como un aguijón, como una herida que se pudre, como los sueños en almohada ajena.
No paseo con la tranquilidad ni llevo prisa, controlo mis pulsaciones y mi respiración, mantengo mis modales y un conformismo irritante que huele a té con hierbabuena y a reloj de piel.
No cojo piedras ni esquivo las líneas de la calle, no miro a los pobres, no toco a los perros, sólo doy los buenos días a mis vecinos y nunca me quedo dormido, tengo un buen despertador.
Aspiro a un trabajo, a una casa, una familia y un perro grande y caro, invertir en bolsa quizás, escribir una novela, viajar al extranjero, comprar un coche más grande que el de tu jefe...
Y es que te pienso de lejos y así me alejo,
de lo que quiero,
de lo que tengo,
de lo que soy.
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